13.5.18

Poemas alegres

Quiero escribir un poema alegre,
de estos que digas así es como me siento
cuando me siento
y me miro
y me sonrío
                     como ahora
                                        como siempre
                                                               contigo

pero entonces se me atascan las palabras
y me digo
y me repito
no existen los poemas felices,
porque da igual cómo me sienta
da igual que [te] escriba
                     [te] pre[te]nda
                     [te] respire
                     [te] ame
                     [te] busque

si después no soy más
que polvo.

Tonta

tengo el estrés desbordando,
los suspiros se me escapan
                                               -cariño, dime qué hacer con el tiempo-
y apenas soy consciente del sabor a mar
en mis mejillas
                                               las que siempre besaste
                                                                         amaste
                                                                         miraste
                                                                         añoraste
y es que apenas sé qué es lo que estoy haciendo,
qué es esta sensación
cuando miro y no estoy
cuando respiro y no noto mis pulmones
cuando sonrío y no se me reducen mis ojos

y es que yo ya no sé
si la que piensa demasiado soy yo

sobre ti
o sobre ella. 

2.1.18

Mírame como siempre haces


Se puede navegar en mis ojeras
arrancarme las pestañas una a una y crear
un puente
                 una escalera
                                      que nos pise
                                                           los talones
y nos grite
y nos haga ver
que lo tuyo
                   que lo mío
                                     que lo nuestro
                                                             que lo de ellos
no es nada más que el frío
sabiéndose tormenta
cuando no hay nadie más a quien llamar.

Se puede llenar un balde con la risa que me sobra,
aunque nunca nos desborda lo suficiente
y preferimos escondernos
sin dejar huellas libres
ni miradas
ni estrellas que delaten
el paradero
de nuestras sonrisas
cuando nos miramos
                                  o te miro
                                                  y no sabes el porqué


y hoy es que de verdad me sobran demasiadas cosas
y me faltan otras tantas
pero ninguna de ellas
                                   ni el barco
                                                    ni la escalera
                                                                          ni las risas
                                                                                            o los escondrijos
eres tú.

4.10.17

Necesitamos varias noches de chicas

 A Paula
 

Hoy estuve leyendo tus poemas;

donde no escondes cómo te sientes,
donde el miedo te alcanza
y las lágrimas jamás te supieron
decir el nombre de quién
te (las) causaba.

Hoy estuve leyendo tus poemas;

y miré al cielo y me pregunté y te pregunté
si estabas bien
cuando ya sabía la respuesta y no las baldosas
y pesas y voces y gritos y mareas
que no quisiste contarme.

Sí, hoy estuve leyendo tus poemas
y es que en una semana te veo
y vamos a reír hasta que salga el sol
y nos quedemos roncas de felicidad

porque conmigo no hay que fingir
y esa sonrisa te sienta genial.

29.1.17

Espacios transparentes

Ya no te importo como antes,
lo sé.

Puedo verlo en las miradas furtivas que no me das,
en los "ven conmigo" que no me dices,
en los abrazos fríos, rápidos,
que prefiero evitar.

Hace tiempo que no te importo tanto.
Y no pasa nada, en serio.
Hace tiempo que no soy esa chica.

Tampoco a mí me importas como antes.
Y tampoco pasa nada.
Los ríos también se extinguen,
se secan,

pero siempre el socavón se queda.

1.1.17

Deprisa


A veces las cosas pasan demasiado rápido, deprisa, antes de que sea tarde y te pille tendiendo la ropa. A veces simplemente ocurren y no estás preparado, te preguntas qué has hecho, qué no, qué deberías hacer ahora o si es mejor dejarlo pasar.
A veces es mejor no preocuparse, no decir "de este agua no beberé" porque puedes que caigas, puede que seas otro Adán o que te guste jugar a ser Eva, María, Pilar, Marta. Qué más da, nada importa.
Pero si no importa entonces que alguien me explique qué estoy haciendo, qué estamos haciendo, qué está pasando.
Y es que, como siempre, las cosas pasan demasiado rápido, deprisa, y aún no he tendido la ropa.

22.11.16

Te mentí


A veces sueño despierta con playas,
el pulmón del mundo,
un libro en el regazo,
y césped que me haga cosquillas al caminar
                                                                 sentarme
                                                                               acariciarlo.

Y entonces apareces, eres parte de la marea,
el lado del pan que más se tuesta,
la mirada que ignoro que me echas
    (porque lo haces, lo sabes)
y me derrito, me abrazas abrasas,
sin poder escabullirme,
enfrentándote a la cara
     (no me apartes la mirada).

Y decides poner pies en polvosora,
agacharme la mirada,
retractarte contigo mismo,
sonreírme de lado, apesadumbrado,
y no lo entiendo
y no lo hablamos
y te miento.

14.11.16

Oh, aquí estoy


Mi mente va a mutar,
a metarfosearse en algo tan metaformo
que jamás podrás decir
oh, ahí está ella
aunque lo esté,
aunque sea yo,
aunque no me veas,

porque, eh, no te lo esperaste
y yo tampoco.

Yo tampoco.
Tú menos.
Y yo más.

Amo más, imagino más, deseo más.
Amas, imaginas, deseas,
y no me llamas.

Qué estamos haciendo.

21.6.16

Estrellas

A veces me escribo poemas,
los auto-dedico para hacerme sentir algo,
un temblor,
una respiración,
el te quiero que nunca me he dicho.

Te sienta bien, me digo,
esa sonrisa te sienta bien,
y el problema es que aún  no me lo creo,
que sigo escarbándome,
adentrándome hondo,
dame cariño,
dame besos y besos y abrazos
y después vuelve a decirme que me bese,
que me bese y no pare en toda la noche,
que hoy me lo merezco,
que esta soy yo
y no debe importarme
no parecer una estrella,
que no soy fugaz,
que he venido para quedarme,

estoy viva
y he venido para amarme.


4.6.16

Yo


A veces estoy aquí, de pie, con un vaso de agua en la mano derecha, y me acobardo. Mis manos tiemblan, mis piernas no saben hacia dónde caminar, y mi mente piensa. Piensa, piensa, piensa. Recuerda porque no puede evitarlo, porque no quiere evitarlo, porque no quiero evitarlo. Entonces callo, se sacude el mundo, un pitido me perfora el cerebro, se resbala el vaso y me rompo en mil pedazos.
A veces tengo miedo.

28.11.15

What if this storm ends?


Qué pasa si tengo tu sonrisa en la recámara,
qué.

Te escudas con cada frase,
en los monumentos que creas a tu paso,
en mí.
Porque yo te creo,
del verbo creer
del sentimiento crear.

Qué pasa si eres la pisada más bonita,
los helados más fríos
y la mirada a quemarropa.

Qué ocurre si te miro
y no quiero encontrarme
en mí misma.

Qué pasa
si nos devuelven la tormenta.

13.11.15

Red lips and worn dreams


Escucho estos ecos que te llaman
y no sé si soy yo
en cada rincón oculto
o ella
resplandeciendo como el sol

escucho estos ecos que te llaman
y siento miedo

¿cuántas dudas más?
¿cuántas flores deshojadas?
¿cuántas mareas que vienen y van?

¿cuánto yo,
tirabuzones castaños,
y cuánto ella,
labios rojos,
estás dispuesto a arriesgar?

28.7.15

Infidelidad

Esto es un ejercicio que nos mandó a hacer Gabriel Noguera este verano en la Escuela de Escritores Noveles. Él nos contaba una historia: Un hombre casado va a un bar, allí conoce a una chica, se la lleva a la cama y cuando despierta está muerta. Y, a partir de ahí teníamos que continuar un final. A mí personalmente se me olvidaban hacer los deberes siempre, por lo que lo hice a prisa y corriendo cuando veía que me tocaba leerlo (¿tres minutos? ¿menos?). Y aquí está lo que me salió.
Sepan disculpar.


       Se encontraba sentado en el bar, esperando a una musa o a una puta, cuando la chica apareció por la puerta. Era guapa, demasiado guapa, diría después él, por eso no le extrañó la repentina tirantez que sintió en el pecho al verla.
      La chica tenía en común más bien poco con su actual mujer: piel tersa frente a una demasiado quemada, delgadez sensualizada contra michelines cuarentones...Pero él no pensaba acercarse a ella. No, para nada. Fue ella la que se acercó, ella y su juventud permanente. Fue ella.
       La noche pasó rápido, una copa por aquí, una cama por allí, y la mañana con sus sábanas frías fue lo primero que recordó él cuando despertó. No se sintió culpable por la infidelidad que había cometido horas anteriores, al revés, había sido el mejor polvo de su vida, o eso era lo que pensaba. A su izquierda se encontraba su amante, su puta, su musa. Lo peor ocurrió cuando cayó en la cuenta de que no se movía, que sus latidos irregulares no golpeaban sus venas, que su respiración no echaba sus problemas afuera y, con un golpe de lucidez, pensó que ella ya no tenía tiempo para soñar. Estaba muerta.
      El pánico se apoderó de él, las manos le temblaban todo el rato y no era capaz de pensar nada. Estaba ahí, mirándola, chocheado. Poco a poco el temblor fue remitiendo y la cabeza le empezó a hablar de una forma frenética, enviándole pensamientos de todo tipo.
       Y rió. Rió al darse cuenta de una cosa: por lo menos no la he dejado embarazada.

2.7.15

Watermelon rules


Reivindico mi derecho a llamarte:

gritaré a estas aguas
que son lluvia mareas madres
que te salven
que te sacudan las ciudades
de las manos
para luego desquiciarte con sus ruinas
sus obras sus siestas y sus ruidos

ralentizaré los latidos
los milisegundos no programados
los microondas, si puedo,
como promesa endeudadora

reivindico mi derecho a llamarte
a saberte verano
a pintarte olas en las entrañas

me proclamaré sandía
mientras escupes los problemas a un lado.

Eres mi derecho.

19.6.15

Deshojándonos


Tengo un pétalo a tu nombre,
las margaritas adornando mis neuronas,
y cómo deseo el sí quiero,
el no te pierdo,
el sí, sí, sí,
que yo sí te amo
mientras subimos las colinas,
los árboles mirándonos,
y las playas cansadas bostezando.

Tengo un pétalo a mi nombre,
porque sí, porque me lo merezco,
porque estoy aburrida de contarte cuentos,
las viejas brujas no serán las malvadas,
los jóvenes caballeros no serán tan apuestos,
y yo seguiré ahí, deshojando margaritas
a tu nombre
al mío
al nuestro
mientras te sueño.

8.3.15

Domingos de deseos


A veces te imagino inundando mil pulmones,
estampándote en los escalones al salir de casa,
creyendo, creando una golosina capaz de recorrer nuestras entrañas,
las miradas a quemarropa,
yo y mis espejos,
tú y tus hombros respirando,
la casa no tan vacía
ni yo tan sola.

Ni tan estúpida.

14.2.15

¿Cuándo?

Paula Bonet

cuando el árbol de Navidad me olvide
cuando la voz de mi madre se vuelva imprimible
cuando el sol me diga: adelante, adelante, pase usted antes
y decida no amanecer hasta que me despierte

cuando el suelo no me sepa a la casa sola y a la música a todo volumen
cuando el aspecto me importe, y me peine, y me vista, y me maquille,
los domingos,
cuando el tragaluz me recuerde las travesuras hechas medicamento
cuando cuente con dedos salvavidas los meses que te faltan
cuando me sepa vida y me saboree estúpida
cuando tenga pasos y pueda recorrerte al trote

cuando me tenga en el punto de mira
y no dispare

9.1.15

Cómo decirte que te he escrito una carta por si muero antes


Llega el día en el que empiezas a leer dedicatorias, los libros firmados, los seudónimos que tanta gracia te han hecho y afloran los recuerdos que ya no sabías que existían, y te ríes sola de tantas frases que te han hecho sudar la tinta gorda en verano, invierno, otoño, primavera. Y, con el paso de las estaciones, te vas haciendo más pequeña y ella más grande en tu vida. Y aprendes.
Cómo decirte que te he escrito una carta por si muero antes, que la retoco cada equis tiempo y la tengo escondida junto con el libro de la chica que se enamoró de mi jersey de gatos mientras nos recitaba un sin fin de poemas que compramos sin dudar. Cómo decirte que te echo de menos los viernes que no nos vemos, que nuestro santuario parece otro cuando no estamos, que la poesía más bonita es la que tú describes cuando me la cuentas.
Cómo decirte que eres la niña arena, la mujer desierto, la niña lluvia y la mujer tormento.
Cómo.
***
Me confieso culpable. Confieso que amo el hecho de que nadie sepa pronunciar tu segundo apellido, que me enamoré de tu pelo verdiazul y de las flores que adornaban la feria medieval. Y tú, mientras, te convertías en hada.
Te confieso culpable al ser la única capaz de hacerme escribir poemas, temática yo que sé, y de hacerme leer a personas que ni en sueños supe que existían.
Te declaro, culpable o no, de que esté escribiendo esto.
Y me declaro, me reafirmo, y si quieres te salpico al saltar sobre los charcos. Soy culpable de querer robarte las noches en Valdela, Sevilla o Mollina. Y si puedo, también los días.

27.12.14

Mientras, tírate a la vecina.


La sonrisa fotogénica deja de curvarse
sobre el pintalabios que viste
-adiós flor, adiós mar-
mientras la señora de enfrente vuelve a marcarte
-eres suyo, eres suyo, eres suyo-.
Pigmentos con derecho a roce.


La ceguera tiene toda la pornografía encerrada bajo llave,
a los autobuses domados, los primeros asientos son míos,
a la gente apartándose a su alrededor.

La noche que se hace, se viste,
mamá sombra trágame,
se esconde en los apartamentos más recónditos,
tierra sabor puta,
tierra a 30 grados
de alcohol en las venas.

Mamá tierra escóndeme,
y te oculta, te besa, te mima.
Mamá tierra perdóname
y los gusanos te comen, te besan, te extinguen.

Tírate de nuevo a la carretera si tienes ovarios,
sociedad.